sábado, 31 de marzo de 2012

Elementos químicos en el entorno cotidiano

Los elementos químicos son sustancias puras, que no están combinadas con otras. Es decir, los elementos son las sustancias más simples que existen. De la combinación de los elementos se forman todas las demás sustancias que hay en nuestro planeta y en el universo.

Existen en total aproximadamente cien elementos. Cada elemento tiene un nombre y un símbolo que lo identifica. El nombre cambia con el idioma, el símbolo no. Por ejemplo, el elemento oro se nombra “gold” en inglés, “or” en francés, “arany” en húngaro, “kulta” en finlandés, “vang” en vietnamita, etc., pero sin importar el idioma o el país, el símbolo químico del oro es siempre Au. Los elementos químicos se clasifican en metálicos y no metálicos, y todos están registrados en la tabla periódica.

En la vida diaria podemos encontrar varios elementos que son muy importantes en nuestras actividades cotidianas. A continuación menciono algunos elementos presentes en nuestro entorno.

Todos los metales que usamos habitualmente son elementos o mezclas de elementos. Por ejemplo, los barandales y las rejas de nuestras casas están hechos de hierro (Fe); los cables de nuestros aparatos e instalaciones eléctricas son de cobre (Cu); las joyas más valiosas de nuestras abuelitas, mamás y hermanas (anillos, pulseras, aretes, etc.) están hechas (o al menos recubiertas) de oro (Au) o plata (Ag); el aluminio (Al) se usa en marcos de ventanas, en muebles, en latas de refrescos, y en la cocina lo encontramos como “papel aluminio”; la resistencia (el alambre que se calienta) de los hornos eléctricos y el filamento de los focos (bombillas incandescentes) están hechos de tungsteno (W); el níquel (Ni) y el cadmio (Cd) son componentes esenciales de las baterías recargables para teléfonos celulares y computadoras portátiles; en el interior de los termómetros encontramos al metal líquido mercurio (Hg); el plomo (Pb) se usa en tuberías y es un componente esencial de las baterías de automóviles; las herramientas como martillos, pinzas, tijeras, destornilladores, clavos, tornillos, tuercas, etc. se hacen de acero, que es una mezcla de hierro (Fe) y carbono (C); las latas de conservas (atún, sardinas, frutas, verduras, etc.) están hechas de acero recubierto con estaño (Sn); si al acero se le agrega cromo (Cr), se obtiene acero inoxidable, que se usa en utensilios de cocina como ollas, sartenes, cucharas, tenedores y cuchillos; el bronce, mezcla de cobre (Cu) y estaño (Sn), se usa en objetos decorativos, como estatuillas, candelabros, jarrones, etc.

De los elementos no metálicos también podemos encontrar varios en nuestro entorno cotidiano. Por ejemplo el oxígeno del aire (O2), que es esencial para la respiración; el ozono es otra forma de oxígeno (O3) que constituye la capa atmosférica que nos protege de los rayos ultravioleta UV procedentes del sol; el elemento más abundante del aire (casi el 80%) es el gas nitrógeno (N2), pero en el aire también están presentes pequeñas cantidades de los gases neón (Ne), argón (Ar) y kriptón (Kr); los focos (bombillas incandescentes) están rellenos de una mezcla de nitrógeno (N2) y argón (Ar); las lámparas fluorescentes (ahorradoras) tienen en su interior una mezcla de vapor de mercurio (Hg) y gas argón (Ar) o neón (Ne); el carbono (C) lo podemos encontrar en dos formas: como grafito, usado en las puntas de los lápices, o como diamante, usado en joyería (¡la punta de un lápiz y un diamante son el mismo elemento!); los globos para niños se llenan con gas helio (He) que por ser muy ligero, flota en el aire; el yodo (I2) disuelto en alcohol es un antiséptico y desinfectante para heridas leves; el azufre (S) es uno de los componentes de la cabeza de los cerillos; el fósforo (P), mezclado con vidrio pulverizado, se usa en el rascador de las cajas de cerillos.

Finalmente menciono a los elementos denominados “metaloides”, que tienen propiedades intermedias entre los metales y los no metales. Los metaloides más importantes por sus aplicaciones son el silicio (Si) y el germanio (Ge) que se usan en los componentes electrónicos (transistores, diodos, chips, etc.) de los televisores, las calculadoras, los teléfonos celulares, las computadoras, etc.

En conclusión, los elementos químicos no son abstracciones que sólo existen en la mente de los científicos locos y los nerds. Los elementos son sustancias de importancia fundamental en múltiples aspectos de nuestra vida diaria.