miércoles, 30 de noviembre de 2011

Aplicaciones de los radioisótopos

En el rollo “Isótopos y radiactividad” expliqué que los radioisótopos son sustancias que emiten radiación (radiactividad) y que ésta es muy dañina para la salud humana cuando es muy intensa. Sin embargo, a pesar de su peligrosidad, los radioisótopos tienen también varias aplicaciones importantes en diversas áreas de la civilización actual, principalmente en la medicina, donde se utilizan en el diagnóstico de enfermedades y en su tratamiento.

En el área del diagnóstico médico (“radiodiagnóstico”), los radioisótopos se utilizan principalmente en la detección de diferentes tipos de cáncer. Si se inyecta una pequeña cantidad de un radioisótopo en el cuerpo humano (“radiofármaco”), puede seguirse su recorrido por el organismo, por medio de la radiación que emite. Algunos radioisótopos tienen afinidad por ciertos tejidos u órganos del cuerpo humano; por ejemplo, el yodo-131 se deposita principalmente en la tiroides (glándula localizada en la parte frontal del cuello). Los radioisótopos se acumulan en mayor cantidad en los tumores cancerosos y por lo tanto emiten más radiación en estas zonas; esto permite a los médicos identificar un tumor y determinar qué tanto se ha diseminado por el cuerpo (“metástasis”). La detección de la radiación gamma emitida por el radioisótopo desde el interior del cuerpo se hace por medio de una cámara especial y esta técnica se denomina “gammagrafía”. En el radiodiagnóstico dos de los radioisótopos más utilizados son el tecnecio-99 y el yodo-131.


Por otra parte, en el área del tratamiento médico (“radioterapia”), la radiación gamma generada por los radioisótopos se utiliza para destruir tumores cancerosos. Como también expliqué en el rollo “Isótopos y radiactividad”, la radiación intensa destruye las células de los seres vivos; en la radioterapia la radiación proveniente de un radioisótopo destruye las células que forman el tumor canceroso. Existen dos variantes de este procedimiento: la “teleterapia” y la “braquiterapia”.

En la teleterapia el tumor es “bombardeado” con radiación gamma desde cierta distancia utilizando un aparato especial que contiene un radioisótopo determinado como fuente de radiación. En la teleterapia el radioisótopo más utilizado es el cobalto-60.


En la braquiterapia el tumor también es “bombardeado” con radiación gamma proveniente de un radioisótopo, pero en este caso se colocan dentro del paciente pequeños fragmentos del radioisótopo (“semillas”) cerca del tumor canceroso. Durante este procedimiento el paciente debe aislarse en una sala especial para que la radiación no afecte a otras personas; después de un tiempo determinado las semillas radiactivas se retiran del cuerpo del paciente. En la braquiterapia uno de los radioisótopos más utilizados es el iridio-192.


Desafortunadamente la radioterapia (teleterapia y braquiterapia) no sólo afecta al tumor canceroso sino también (en menor medida) a otros tejidos y órganos sanos, por lo que la radioterapia tiene algunos efectos secundarios perjudiciales: fatiga, náuseas, vómitos, caída del cabello, daños en la piel, inmunodeficiencia, etc. Sin embargo, la radiación misma no duele; ni siquiera se siente. Las mujeres embarazadas no deben someterse a radiodiagnóstico ya que la radiación puede causar malformaciones al feto o puede matarlo.

Además de sus aplicaciones en la medicina, los radioisótopos también se utilizan en otras áreas diversas como la industria agrícola, la industria alimentaria, la ingeniera hidráulica y la ingeniería metalúrgica, entre otras.

En la industria agrícola los radioisótopos se emplean en la investigación del mecanismo de acción y efectividad de los fertilizantes, incorporándoles fósforo-32 y siguiendo su distribución durante el proceso de aplicación y aprovechamiento del fertilizante por las plantas. En la agricultura los radioisótopos también se utilizan para eliminar plagas de insectos, ya que la radiación gamma (del cobalto-60) esteriliza a los bichos.

En la industria alimentaria se utiliza radiación gamma (del cobalto-60) para irradiar alimentos (granos, frutas, carne, etc.) con el fin de conservarlos en buen estado por un tiempo mayor, ya que la radiación mata los microbios que descomponen los alimentos.

En la ingeniería hidráulica se utiliza el hidrógeno-3 (tritio) incorporado a las moléculas de agua para determinar la trayectoria de las corrientes subterráneas y para detectar fugas en tuberías.

En la ingeniería metalúrgica se realizan gammagrafías de metales (utilizando cobalto-60) para estudiar su estructura y detectar fallas y fisuras.

Estos son sólo algunos ejemplos de las múltiples aplicaciones de los radioisótopos en la industria y la ingeniería.

En conclusión, aunque los radioisótopos pueden ser muy dañinos para la salud humana, si se manejan adecuadamente tienen numerosas aplicaciones en la civilización actual. Gracias a los radioisótopos hoy en día contamos con más alimentos, con mejores satisfactores y se diagnostican y se curan enfermedades que hasta hace poco tiempo eran mortales.